La reciente participación del Presidente Gabriel Boric en la Cumbre de
los BRICS 2025, celebrada en Río de Janeiro, es más que un gesto
diplomático o una foto en una cumbre internacional. Es una señal
política potente de que Chile ha decidido proyectarse al mundo con
una mirada multilateral, moderna y profundamente conectada con los
desafíos globales que nos imponen nuestros tiempos.
Pero ¿qué es exactamente el BRICS y por qué es tan relevante que
Chile participe, aunque sea como país invitado? Es un bloque de
economías emergentes originalmente conformado por Brasil, Rusia,
India, China y Sudáfrica, y que hoy ha crecido para incluir a países
como Egipto, Irán, Emiratos Árabes Unidos, Etiopía e Indonesia, entre
otros. Además, cuenta con un grupo de naciones socias conocidas
como BRICS+, como Bolivia, Vietnam o Nigeria. En conjunto,
representan más del 40% de la población mundial y una creciente
influencia en la economía global.
Este foro tiene como objetivo principal fortalecer la cooperación entre
los países del Sur Global, fomentar un desarrollo económico más
equitativo y promover una gobernanza internacional más inclusiva. En
otras palabras, busca equilibrar el poder global y dar mayor
protagonismo a regiones y pueblos que históricamente han estado al
margen de la toma de decisiones internacionales.
Como Seremi de Gobierno de la Región de Coquimbo, veo con
bastante optimismo las puertas que esta participación puede abrir para
nuestros territorios. Porque cuando el Presidente habla de fortalecer la
cooperación económica, de ampliar nuestras relaciones
internacionales más allá de los marcos tradicionales, también está
pensando en regiones como la nuestra, que concentran un potencial
exportador diverso y competitivo.
La Región de Coquimbo ha demostrado tener capacidad de liderazgo
en sectores clave para el desarrollo sostenible. La agricultura de
precisión, con productos como la uva de mesa, las mandarinas y los
limones, encuentra en mercados como China o la India nuevas
oportunidades de expansión. La pesca y la acuicultura, con productos
del mar como ostiones, erizos o jibia, pueden posicionarse en circuitos
comerciales donde la calidad y trazabilidad son cada vez más
valoradas.
Asimismo, no podemos dejar de mencionar nuestros recursos
mineros, especialmente el hierro y el cobre, que son esenciales para la
transición energética global y la infraestructura tecnológica en países
como Brasil o Sudáfrica. La creciente demanda en estas naciones por
materias primas sostenibles y procesos responsables puede convertir
a Coquimbo en un actor relevante del nuevo comercio internacional.
Pero esta apertura no solo tiene que ver con cifras o exportaciones.
Tiene que ver también con valores. Chile está apostando por una
política exterior activa, que no se encierra en la lógica del poder por el
poder, sino que busca consensos, soluciones colectivas y desarrollo
con equidad. La presencia del Presidente Boric en este espacio
reafirma nuestro compromiso con un orden internacional más justo,
más representativo y más humano.
La integración con el mundo no puede construirse solo desde
Santiago. Debe nacer desde cada región de nuestro país, desde
nuestras capacidades, nuestros productos y, por supuesto, desde
nuestra gente. La voz de Coquimbo también tiene algo que decir en
esta conversación global. Y lo hará mejor si entendemos que participar
en foros como los BRICS no es alejarse del territorio, sino justamente
ponerlo en el centro de una nueva estrategia para el desarrollo
integral.
Por Paulina Mora, Seremi de Gobierno de la Región de Coquimbo
